“Parábola de los Ausentes” Ricardo Torres

El libro “PARÁBOLA DE LOS AUSENTES” de Ricardo Torres García nos permite buscar en la metáfora, lo que es invisible en el lenguaje, lo que es la palabra y que puede significar otra cosa.

“La poesía de Ricardo Torres, posee la fuerza expresiva casi virginal del arrebato lírico. Sus versos atraviesan los estados de ánimo, íntimos pero transferibles, de sus emociones más profundas. Una singular lucidez poética brota constantemente de su permanente manantial interior.

Parábola de los ausentes, es un texto íntegro que escenifica en cada poema un microuniverso potente que se diversifica en múltiples imágenes de enorme riqueza semántica. Texto plural pero, a la vez, coherente en todas sus partes por el rico y variado numen inspirador; ése que, en el auténtico poeta, nace de la remota cultura clásica de la antigüedad, con la cual dialoga y pone en crisis, transitando después hasta el permanente manantial de la inspiración interior. Características que se dan en máximo grado en el poeta Ricardo Torres, escritor sin máscara, ajeno a la búsqueda del lucimiento personal. En este sentido, Gotas de vida, es una muestra de esa poesía existencial: Se desmaya nuestro tiempo / como mancha de agua envejecida. / Caen moribundas las gotas de la vida / y el fuego sumerge los días. / La espada tirana del destino. / Es un fantasma con manos de hilo / que toca la asimetría de la rosa / deja el pétalo herido y se derrama / entre los dedos obstinados.

 

Poemas dedicados a la memoria personal. Confesión textual escenificada con singular lucidez y lógica poética, que deja al desnudo la conciencia implacable del paso del tiempo.”

José Lezama

Comité de Lectura

BRUMA GRUPO EDITORIAL

 

Algunos poemas del libro

Fe ciega       

 

Un rio procura su doctrina

mientras una piedra celestial duerme.

El madero los observa

cuando su corteza se derrite

entre velas y cerámicas frías

frente a un muro silente.

A lo lejos una muralla

eleva su conciencia en el olvido

y la babel realza sus peldaños

con diezmos de fortuna…

 

He aquí, que soy agua sedienta

verdad escondida

y orilla del silencio.

He regresado a la lluvia

para beberme gota a gota

este desierto.

 

Parábola de los ausentes  I

 

Se han perdido todas las miradas

y huellas en el lecho de la angustia

los que cincelaron la lluvia

y en la cavidad de las gotas

querían recobrar la sed.

Desaparecieron como el trino de un pájaro líquido

que aletea en el invierno.

 

Los golpearon ecos

esquirlas de llanto

y el susurro ensangrentado por una espina

enredado en los cabellos de la noche.

Perfume de ausencia

crucigrama de huesos y heridas.

Lenguaje de rostros

que escrutan el tiempo.

 

Sudario de amor

 

Arrinconaron la noche con golpes de silencio

han taladrado los jazmines.

Se desbordaron los huesos y evidencias de miedo

allí donde la flor canta, antes del destierro.

Una pincelada de lamentos

hiere el cristal donde se oculta la queja

y es perfume de amor que entristece la niebla.

 

Corrieron como navegantes de la prisa

con las manos llenas de invierno

y la lluvia en los costados.

A la orilla del girasol dormido

un latido de fuego escaló sombras

y escalofríos de sangre

que estremecieron el corazón

de una hoguera pensativa.

Un latido de fuego ciñó los cuerpos

al cáliz de la despedida.

 

El tiempo doloroso mensajero

coronó los días de abedul sin sangre.

La pasión acorralada y moribunda

abandonó el aliento.

Una gota de muerte

dejó este amor sin morada.      

 

 

Letras del Tiempo

Colectivo literario Latinoamericano

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